O monumento!
Desde un punto de vista lírico, esta intervención de Barnaba no es la más destacada del primer acto. «Voce di donna», de La Cieca, resulta mucho más conmovedora, y «Cielo e mar!», cantada por Enzo en el acto siguiente, es considerablemente más apasionada. Sin embargo, esta aria tiene una importancia fundamental: constituye una construcción psicológica perfecta de Barnaba como un villano despiadado, un retrato del mal absoluto que estremece y que no solo anticipa el terrible desenlace de la ópera, sino también otra creación literaria similar del libretista Arrigo Boito: el personaje de Iago en el excepcional Otello (1887) de Giuseppe Verdi.
La danza de las horas
Una de las influencias ineludibles en la creación de La Gioconda fue la grand opéra francesa, un género que en la década de 1870 estaba lejos de su momento de mayor esplendor, aunque seguía dominando comercialmente los teatros de Europa. Una de las convenciones de la grand opéra era la inclusión de un ballet —siempre en el segundo o tercer acto—, y Ponchielli tuvo el gran acierto de componer las cautivadoras melodías de la «Danza de las horas», un número que logra un magnífico equilibrio entre la pasión romántica y los elegantes ritmos cortesanos del siglo XVIII, como la gavota y el minueto.
Suicidio!
La Gioconda siente que lo ha perdido todo. Su madre está retenida como rehén por Barnaba y su amante, Enzo, está encarcelado; y, si logra escapar de prisión, huirá con Laura, su amor de juventud. Ante la acumulación de tantas desgracias y la imposibilidad de imaginar una salida favorable, contempla el suicidio. Esta aria constituye la pieza central de la ópera, el gran momento de la soprano dramática, que debe desplegar toda su fuerza, su pasión desbordante y su capacidad para afrontar decisiones terribles. Si la primera aria de Barnaba remite a Otello, «Suicidio!» anticipa también otro gran hito del repertorio operístico: Tosca.

Sinopsis

El título aglutina lo mejor de los estilos de su época: influencias fuertemente verdianas en las melodías, pasajes corales típicos de la música popular veneciana, soliloquios con pinceladas de Mussorgski o Tchaikovsky, una orquestación wagneriana, danzas y bailes característicos de la Gran Ópera francesa y un final que anticipa el repertorio verista-naturalista. Todo ello nos sitúa ante una obra maestra sumamente atractiva. Esta magnífica ópera, que siempre ha contado con el favor del público, ofrece la posibilidad de que seis cantantes extraordinarios brillen. Para estas funciones, el Liceu ha reunido algunas de las estrellas más queridas de la lírica actual: Saioa Hernández, Ekaterina Semenchuk, Enzo Grimaldo, Michael Fabiano y Martin Muehle.

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Ópera
La Gioconda
Amilcare Ponchielli
TEMPORADA 25/26
SAIOA HERNÁNDEZ
Michael Fabiano

Reparto

Saioa Hernández
La Gioconda
Ksenia Dudnikova
Laura Adorno
John Relyea
Alvise Badoero
Violeta Urmana
La cieca
Michael Fabiano
Enzo Grimaldo
Gabriele Viviani
Barnaba
Roberto Covatta
Isèpo

Ficha artística

Daniel Oren 
Dirección musical
Romain Gilbert
Dirección de escena
Christian Lacroix
Vestuario
Etienne Pluss
Escenografía
Valerio Tiberi
Iluminación
Vincent Chaillet
Coreografía
Gran Teatre del Liceu
Coro y Orquestra
Glòria Coma
Dirección del Coro infantil de l'Orfeó Català
Pablo Assante
Dirección del Coro
Gran Teatre del Liceu i Teatro di San Carlo de Nàpols
Producción